Cozumel
La paradisíaca isla de México
La isla de Cozumel, frente al extremo de la Península de Yucatán, es conocida por su fantástica vida marina y el bien bonito color turquesa de sus cristalinas aguas.
Llegamos con el crucero Norwegian, luego de conocer Roatán en Honduras y Harvest Caye en Belice. Ese día en el concurrido puerto había al menos otros cinco cruceros visitando Cozumel.
Sabíamos que las opciones más atrayentes para nosotros eran dos. O tomar un taxi directo hasta un resort de playa, quizás en Palancar, para descansar bajo la sombra de una palmera, o bien contratar un tour para llegar hasta El Cielo, conocido por la cantidad de estrellas marinas que en sus arenas blancas viven.
El enorme puerto cuenta con un free shop gigante con variedad de productos, desde joyas, artesanías autóctonas o licores del que busques. Los precios definitivamente no nos parecieron mejores que los de los aeropuertos.
Al salir, empezamos con nuestro clásico regateo entre los diferentes operadores turísticos que se aprestan a las salidas de los puertos para captar a los turistas.
En Cozumel las opciones son súper numerosas, hay taxis, barcos, bicicletas, autos de alquiler y autobuses disponibles.
También hay ruinas mayas para visitar, tours para hacer buceo de superficie o buceo clásico y aventuras en todoterreno.
@tripticity_ optó por el tour para conocer El Cielo, una de las atracciones del caribe mexicano, y El Cielito, un banco de arena, de poca profundidad, que genera una pileta natural ideal para nadar y practicar snorkel.
La primera alternativa implicaba tomar un taxi hasta Palancar y de allí el barquito que te lleva hasta la atracción. Cruzamos la calle y un montón de vendedores de tours nos trataban de convencer de contratarlos. Los primeros no nos cerraron, seguimos caminando una cuadra hasta que vimos a Armando. Tras una rápida negociación nos convenció, ofrecía un menor precio por el mismo tour saliendo desde el mismo puerto. Pero una aclaración: teníamos que pagar el peaje de tres dólares del Hotel El Cid por usar el deck de su pequeño muelle. Esto nos ahorraba quince minutos de taxi por tramo, además de la ventaja de quedarnos muy cerca del crucero.
Allí esperamos hasta que se acercó el catamarán en el que íbamos a hacer el tour.
Un viaje de más de media hora hasta el primer stop en los arrecifes Palancar y Colombia, donde nos zambullimos al mar para hacer snorkel y ver la vida marina; tortugas, peces de colores e, incluso, una gigantesca langosta. El equipo de snorkel estaba incluido en nuestro tour.
Durante el trayecto nos dieron un montón de recomendaciones, como no interferir con el entorno, ni tocarlas. Además, El Cielo es zona protegida, por lo que es necesario evitar el uso de protector solar pues afecta a los corales. Habíamos aplicado por suerte la máxima de tener siempre una remera extra en la mochila.
Luego el catamarán partió rumbo a El Cielo, célebre por sus aguas cristalinas, que permiten ver claramente las estrellas de mar que habitan en ese fondo marino por la visibilidad en el agua.
Vimos un montón de estrellas de mar, realmente muy hermosas.
Continuamos rumbo a El Cielito, donde resultó muy fácil bajar y disfrutar de la pileta natural que se genera en razón del banco de arena.
Fue allí cuando nos convidaron las bebidas y snacks que venían incluidas en el tour.
De un momento a otro, se llenó de manta rayas que empezaron a pasearse entre nosotros muy plácidamente. Fue de lo más sorprendente disfrutar la cerveza mexicana en el mar mientras las manta rayas nos rodeaban en un ir y venir incesante. Muy divertido.
El tour supuestamente duraba unas cuatro horas y media, pero terminamos volviendo casi una hora después de la acordada. Nuestro barco se marchaba bastante después por lo que caminamos tranquilos.
De regreso en el puerto, nos divertimos con la cantidad de tienditas y puestos que ofrecían variedad de productos para los turistas que regresaban al crucero, luego de un día espléndido en la bella Cozumel.