Ruta de artesanos
Más que compras, una travesía
Transitar por las rutas de la provincia de Tucumán obliga a hacer unos entretenidos stops para apreciar las técnicas ancestrales que sus artesanos heredan y transmiten, así como el resultado de esa labor.
Las paradas -no siempre bien señalizadas- son una invitación a ingresar en las viviendas de los productores locales, e incluso verles trabajar en los nobles materiales, sea la arcilla para la cerámica, la lana para los tejidos o los cueros para las esterillas.
Una faena manual y silenciosa en cada casa taller siempre es bien apreciada por @tripticity_, por ello secunda la visita una compra -aunque sea chiquita- de la valiosa artesanía, como un intento para honrar esa tarea.
Muy cerca de la Estancia Las Carreras, Rogelio Romano abre su taller a quien lo visite para mostrar su trabajo en telar manual. Trabaja con lanas de Santa María, Catamarca. Su anterior compañera, Norma, lo sigue ayudando, sea vendiendo sus productos o -incluso- tejiendo también. Así fue que @tripticity_ no dudó en animarse a sentarse tras el telar e intentar una urdida.
Jacinta Romano, su sobrina, tiene su taller justo al lado. Con mucho ánimo contó como siempre ofrece el barracán por ser su preferido, ese de cuadrados de rayas horizontales y verticales que forman un tablero, espeso, de gran densidad.
También en Las Carreras, se encuentra el taller de Manuel Cancino, quien trabaja la madera para lograr muebles rústicos en los que se destaca el esterillado en cuero. Rosa -su mujer- fue quien salió a atender al visitante, mientras el serio y hosco Manuel miraba de reojo, casi con desconfianza. Ella relató la tradición en la fabricación de mobiliario rural.
De camino a Tafí del Valle, la tienda de Bartolina Casimiro, de la comunidad diaguita, ofrece originales prendas en lana. Cuenta además con la máquina que permite hacer el cardado de la lana, separando la buena de la grumosa para los hilos o quitando los pedacitos de pasto con que llegan.
Flea Market es el mercadito del hotel boutique Castillo de Piedra, ya en el pueblo de Tafí del Valle. Todo un imperdible, tanto para una merienda como para comprar algún objeto de alto diseño.
La tienda de delicatessen Sumaj Bombonería, que significa cosa rica en quechua, merece otro stop, por la variedad de chocolates, golosinas artesanales, charcutería local y vinos que ofrece.
En Finca los Sueños, también sobre la calle principal del pueblo, se encuentran los sabrosos quesos y fiambres tafinistos.
Luego simplemente recorrer el paseo de compras por el centro de Tafí es una invitación a descubrir objetos superpuestos, como en toda feria popular, un tanto desordenadamente.
Tiempo de Flores es una tienda con opciones contemporáneas y de autor, de diseño de interiores y luminaria de alta gama, muy recomendable, como también lo es la Cooperativa de la Ruta del Tejido, en la que abundan atractivas creaciones de un perfil más rústico pero no por ello menos elegante.
Luego, continuando el recorrido, sobre la ruta provincial 307 de camino al Abra del Infiernillo, una parada en La Quebradita para comprar alfajores y dulces de producción propia.
Continuando, en el pequeño pueblo de Ampimpa, otro artesano textil se encuentra en el camino. Se trata de la casa taller de Hugo Astorga, cuyos trabajos sobresalen por su multicolor factura.
En el Paraje El Tío, cerca de Amaicha del Valle, Alejandra Salazar también trabaja por encargo en telar, hilando ruanas, ponchos y pashminas de acuerdo al pedido del cliente. Tercera generación de tejedoras, debajo de su algarrobo cuenta sus historias de vida mientras trabaja la lana que compra a pastores del Abra del Infiernillo.
Por otra parte, la Bodega Los Amaichas ofrece el vino comunitario en sus dos variantes: el Criollo (de uva local de antaño) y el Malbec (de plantas traídas de la Provincia de Mendoza). Se trata de un proyecto vitivinícola que integra el trabajo de familias de la zona para lograr un vino tinto fruto de la comunión y del esfuerzo compartido.
Justo al lado de la estación de servicio, en el acceso al pueblo, un shop multipropósito ofrece artesanías, cacharros de cobre, ollas de hierro, vasijas de cerámica y cesterías en simbol con muy buena variedad y precios.
En las afueras, hacia el sudoeste, la jocosa Ángela Balderrama se destaca por sus cortinas tejidas, también por encargo, mientras su esposo Jorge Sigal produce joyas con piedras de la zona. Unos metros más allá, Aldo Fabián hornea sus ollas y platos de cerámica, con la experiencia adquirida en el Museo de la Pachamama de la mano de su alma máter, Héctor Cruz, el genial artista oriundo de un minúsculo caserío salteño llamado Jasimaná.
Antes de dejar Tucumán se impone recorrer el citado museo, así como su shop, en el que el mismísimo Cruz ofrece sus tapices y demás creaciones.