Nassau
La capital de los piratas
Visitamos el centro comercial y cultural de las Bahamas un templado día de enero, cuando navegábamos por el Caribe en un crucero de siete días. La ciudad, que se encuentra en la isla de Nueva Providencia, fue fundada por los británicos en el año 1670.
Su primer nombre fue Charles Town, en honor al rey Carlos II de Inglaterra. El actual tiene origen durante la dominación del rey Guillermo III, perteneciente a la familia noble de Nassau. La ciudad sufrió el asedio de los piratas a tal punto que la hicieron propia y dominaron por largos años, proclamándola como virtual república pirata a principios del siglo XVIII, cuando recibía aventureros por doquier.
Entonces sirvió por años como refugio de bandidos. Los más célebres que la gobernaron fueron Thomas Barrow y Benjamin Hornigold, y el famoso Edward Teach (conocido como Barbanegra).
Luego los ingleses retomaron el poder, cuando se reconstruyó la fortaleza.
Al desembarcar en el atractivo puerto, con típico aire turístico y lleno de tiendas como es habitual, nos dispusimos a hacer un circuito caminando para conocer las principales atracciones de la ciudad.
Obviamente, la arquitectura colonial caribeña se destaca en sus coloridas callecitas.
Primero visitamos la Escalera de la Reina. Tiene sesenta y seis escalones y se encuentra en el Complejo Histórico de Fort Fincastle. Fue tallada en piedra caliza por esclavos entre los años 1793 y 1794. Su nombre honra a la célebre Reina Victoria. De allí, una corta caminata hasta la fortaleza. El Fuerte Fincastle se construyó en lo alto de Bennet's Hill para proteger al puerto.
Desde allí pudimos ver el enorme complejo hotelero y de atracciones Atlantis.
Continuamos rumbo a la Casa de Gobierno y a la Iglesia Catedral. Justo al frente se encuentra Pirates of Nassau, un museo interactivo que cuenta la historia de aquella ocupación, con tarifas propias del Louvre.
Después tocó el turno de Graycliff Heritage Village. Allí destaca el histórico hotel de estilo colonial del siglo XVIII. Justo al lado, una fábrica de chocolate y de licores nos tentó para conocer y degustar los sabores locales.
A unos pocos metros se encuentra la Galería Nacional de Arte.
De allí, bajamos hasta Bay Street, la principal arteria de la ciudad, repleta de tiendas de souvenirs, restaurantes y opciones de entretenimiento, rumbo al Straw Market, el mercado de paja, donde se venden artesanías típicas de las Bahamas.
Por último, nos dimos un baño en la concurrida Junkanoo Beach, de aguas bonitas pero con una playa bastante sucia y repleta de vendedores de artículos legales y no tanto. De regreso al puerto, paseamos entre las tiendas, tomándonos las fotos con su cartel instagrameable.
Para los más activos, el tour al Atlantis Resort en Isla Paraíso puede ser tentador para disfrutar de las atracciones como el Aquaventure, un parque acuático con toboganes. Para los curiosos, están de moda los tour para nadar con unos cerdos en la playa.
En nuestro caso, el mejor plan fue no tener ninguno, solo hacer un recorrido por la historia caminando por las calles coloridas de la bonita Nassau.