Estancia Las Carreras
Campo chic
La antigua estancia jesuítica proporciona al visitante una completa experiencia de relax y, al mismo tiempo, de la vida cotidiana en un campo productivo. Desde registrar las etapas de crecimiento de las vacas lecheras (con terneros recién nacidos en sus corrales de piedra frente al ingreso al hotel), a cargo del locuaz cuidador Rafael, hasta presenciar el proceso de ordeñe o la manufactura de los sabrosos quesos.
Fueron los jesuitas quienes, entre el vasto legado de su breve presencia en la zona, instauraron la correspondiente fábrica de quesos de estilo manchego, usanza traída de su España natal, con la variante de que su elaboración fue a base de leche vacuna y no ovina, como es el auténtico ibérico.
Además, en la estancia rural se pueden tomar paseos a caballo en distintas cabalgatas de acuerdo a la exigencia y duración que desee quien se apreste a montar.
@tripticity_ tuvo la fortuna de ser guiada por Martín, quien le asignó un galante caballo de pelaje marrón de nombre Granizado. Durante todo el recorrido hasta el pie del cerro Pelao, Tigre, el perro de la estancia, junto a sus amigos, escoltaron a los inexpertos jinetes.
En los corrales cercanos pastan llamas que divierten a los huéspedes y visitantes.
Es que si bien se puede hacer una recorrida de un par de horas, la recomendación es hospedarse un par de noches en el exclusivo hotel de la estancia para desconectarse gracias a sus estupendos atardeceres, así como con la oferta gastronómica a cargo del chef Luis García, en la que los quesos de la producción propia se convierten en protagonistas de los platos, sean dulces o salados. El queso quemado para iniciar es imperdible, tanto como la queseada en vino torrontés. ¡Simplemente delicioso!
En los días fríos, vale disfrutar el calor del fuego de la chimenea en la sala de estar.
En todos sus ambientes, incluidas las galerías que escoltan el pequeño patio interno, resaltan las artesanías locales, sean alforjas, mantas o tapices, todas en vivos colores, así como las manufacturas en madera con esterillas de cuero. Los techos son los típicos de la zona, hechos con cañas amarradas a los fuertes tirantes de madera por lazos de cuero.
Las habitaciones son bien calefaccionadas, cómodas y completas, con una cálida decoración que realza la nobleza de los tejidos y materiales norteños. El detalle de la ropa de cama bordada es apreciado por @tripticity_.
Además de toda esa experiencia, la estancia cuenta con un pequeño recinto en el que se exhiben objetos antiguos a modo de museo, así como la respectiva tienda para comprar los sabrosos quesos “M” en sus diferentes variantes: natural, con pimentón, con pimienta negra o con ají. En la despedida @tripticity_ recibió una nueva grata sorpresa, pues no quedaba queso criollo, el que se consume sin estacionamiento. Sin embargo, justo entró a la tienda el chef quien se aprestó a conseguirle el preciado recuerdo de la visita, de modo de intentar replicar la versión quemada de regreso a casa.
http://www.estancialascarreras.com/